Hoy escribimos estas líneas con la emoción contenida de quien sabe que está a punto de vivir un momento importante. Un instante que no es solo un acto más en el calendario, sino una cita llamada a permanecer en la memoria colectiva de quienes sienten la Semana Santa como parte irrenunciable de su identidad. Mañana, miércoles 25 de febrero, a las 20:00 horas, tendrá lugar la presentación oficial del cartel en el Hotel Málaga Palacio, un enclave privilegiado que servirá de escenario para un acontecimiento cargado de simbolismo.

El sello de todo este sentimiento, de esta espera que hoy se escribe y mañana se hará realidad, queda plasmado en el cartel que vamos a contemplar. Una obra firmada por José Carlos Torres, cuya trayectoria lo sitúa como una de las figuras más relevantes de la plástica andaluza contemporánea y como un referente indiscutible en el ámbito de la cartelería cofrade actual.
Natural de Álora, José Carlos representa la vanguardia serena de un arte que no necesita alzar la voz para hacerse notar. Es, por derecho propio, el exégeta de la síntesis y el heredero espiritual de aquella escuela de la claridad que iniciara el maestro Eugenio Chicano. Su camino artístico encontró su punto de inflexión en el año 2001, cuando la contemplación de la cartelería malagueña le reveló su verdadera vocación: la de convertirse en arquitecto de la imagen y buscador incansable de lo que él mismo define como la cúspide de la elegancia.
Su obra huye deliberadamente del barroquismo recargado para abrazar una estética de clara influencia pop, donde el diseño gráfico y la pintura sacra dialogan en una simbiosis precisa, equilibrada y profundamente contemporánea. A través del uso magistral del rotulador acrílico sobre madera, consigue despojar a nuestras devociones de lo accesorio, llevándolas a un terreno de esencialidad que no caduca, que permanece vigente más allá del paso del tiempo.
Mañana, cuando el cartel sea presentado ante el público, muchos recordarán trabajos que ya forman parte de la historia reciente de nuestra Semana Santa. Así ocurrió con su ya histórico díptico para el Cautivo de Málaga en 2019, y así se ha confirmado en sus destacados trabajos para hermandades como la Humildad, la Salud, la Soledad de San Pablo o la Pastora de Santa Marina de Sevilla. En todos ellos late una misma idea: decir más con menos, emocionar desde la pureza de la forma y la contundencia del color.
Su prestigio lo ha llevado también a espacios de enorme relevancia, como la Catedral de Málaga, donde participó como ornamentista en la histórica exposición El Verbo Encarnado, interviniendo la peana de Jesús de Viñeros. Una experiencia que evidenció su capacidad para dialogar con lo patrimonial desde el respeto y la modernidad. Pero su lenguaje artístico trasciende lo estrictamente sacro, como demuestran sus interpretaciones de iconos universales como Federico García Lorca, Pablo Picasso o Salvador Dalí, siempre con esa asombrosa habilidad para sintetizar la esencia y convertirla en imagen.
José Carlos entiende que un cartel no es únicamente una obra artística. Es, ante todo, un mensaje. Un mensaje que debe anunciar, conmover y permanecer. Su pintura bebe de la tradición, pero habla en presente; mira al pasado con respeto y al futuro con sensibilidad. Cada obra es un ejercicio de equilibrio entre emoción y concepto, entre fe y lenguaje visual.
En su pintura hay técnica, sin duda, pero sobre todo hay verdad. Verdad en la mirada, en el gesto, en la atmósfera que envuelve cada composición. Son obras concebidas no solo para ser contempladas, sino para ser sentidas; creadas para quienes viven y esperan la Semana Santa como un tiempo único, cargado de significado y de memoria compartida.
Mañana, en el salón del Hotel Málaga Palacio, tendremos la oportunidad de descubrir el fruto de un trabajo silencioso, paciente y profundamente comprometido. Una obra que, desde el mismo instante de su presentación, pasará a formar parte de la historia de nuestra Semana Santa.
Queremos también dejar constancia, en estas líneas previas al acto, de una mención muy especial a la generosidad del artista. José Carlos, gracias públicamente por tu impecable participación en el concurso para el diseño del Arco de Campana. Tu propuesta ha elevado el nivel artístico del certamen y ha aportado una visión fresca, valiente y necesaria a uno de los símbolos más significativos de nuestra identidad cofrade. Gracias por tu entrega, por tu compromiso con la renovación de nuestras formas y por engrandecer el arte de nuestra tierra desde la pureza de la línea y la rotundidad del color.
El sello de todo este sentimiento quedará, finalmente, fijado mañana en el cartel que vamos a descubrir. Una obra llamada a emocionar, a perdurar y a hablar sin artificios. Una obra que lleva la firma inconfundible de José Carlos Torres.
Equipo de Comunicación
24 de febrero de 2026