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El Cartel de la Semana Santa de Málaga 2026: La Tridimensionalidad de la Fe por Martín España

8 de enero de 2026

Martín España redefine el anuncio de la Pasión malagueña con una obra tridimensional que exige el movimiento y la contemplación activa del espectador para descubrir sus múltiples rostros.

La Semana Santa de Málaga ha iniciado su andadura hacia el 2026 con una propuesta que marca un antes y un después en la cartelería procesional. En el emblemático escenario del Cine Albéniz, el artista veleño Martín España ha presentado una obra que trasciende el concepto de superficie plana para convertirse en un dispositivo visual cinético. Bajo el patrocinio de la Fundación Unicaja y el respaldo de la Agrupación de Cofradías, el cartel se erige no solo como un anuncio, sino como una experiencia de contemplación activa que desafía la inmediatez de la era digital.

Una arquitectura para la mirada: El soporte tridimensional

La audacia de la obra reside, en primera instancia, en su configuración física. Martín España ha diseñado un soporte compuesto por cinco prismas de base triangular que generan un relieve rítmico. Esta estructura permite que la obra funcione como una suerte de holograma analógico, donde la imagen cambia según la posición del espectador. La composición respeta una jerarquía visual clásica pero efectiva: un formato vertical donde la imagen ocupa el 80% del espacio superior, reservando la base para una tipografía rotunda que sirve de anclaje visual y emocional.

El uso de la pintura acrílica combinada con el collage y el troquelado de papel otorga a la pieza una profundidad real. Los vacíos y las capas superpuestas permiten que la luz del entorno genere sus propias sombras, haciendo que el cartel «viva» de manera distinta según la iluminación del lugar donde se exponga. Esta riqueza matérica es una declaración de intenciones contra la saturación de imágenes planas y efímeras de las redes sociales.

Iconografía y narrativa: La Soledad de Mena en tres actos

El eje vertebral del cartel es la Virgen de la Soledad Coronada, de la Congregación de Mena. Sin embargo, el autor huye del retrato estático para ofrecer una narrativa fragmentada que se descubre al caminar frente a la obra:

Desde el flanco izquierdo, el espectador se encuentra con una visión frontal del conjunto procesional. Esta perspectiva rinde homenaje a la herencia neobarroca de Málaga, evocando los diseños de Luis de Vicente que revolucionaron la estética de los tronos hace un siglo. Es una mirada a la historia, a la potencia del trono como altar itinerante que recorre la ciudad.

En la visión frontal, la obra utiliza el recurso de la representación en dos tiempos, técnica heredada de los maestros del Renacimiento como Fra Angelico. La Dolorosa convive consigo misma en diferentes instantes de su discurrir, permitiendo una lectura teológica sobre la permanencia de la Madre en el misterio de la Salvación. Aquí, la figura del penitente aparece sintetizada en formas geométricas, representando la memoria colectiva y el anonimato del cofrade que se funde con la devoción.

Al desplazarse hacia el flanco derecho, la escena se transforma drásticamente. El espectador contempla la trasera del trono, donde el manto de la Virgen se despoja de sus bordados tradicionales para convertirse en un entramado de los Arma Christi. En un sobrio blanco y negro, aparecen los instrumentos de la Pasión: la cruz, las escaleras, la lanza, la esponja, la columna y los dados. Es un recordatorio del dolor del Hijo que la Madre carga sobre sus hombros, transformando el ornamento en un catecismo visual.

Estética y lenguaje: El diálogo entre el Pop y la Tradición

La formación de Martín España en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla se hace patente en un lenguaje plástico que equilibra la vanguardia y el arraigo. Su estilo bebe directamente del Arte Pop, con influencias reconocibles de figuras como Eugenio Chicano y el Equipo Crónica. El uso de colores vibrantes y planos limpios se combina con una paleta que transita de los tonos cálidos y sienas en la parte superior hacia un negro predominante en la base, simbolizando el tránsito de la luz a la profundidad del luto, todo ello contenido por un elegante marco en blanco roto.

Esta síntesis permite que el cartel sea agresivo y amable a la vez, capaz de captar la atención en el entorno urbano saturado y, al mismo tiempo, de invitar al recogimiento. El autor busca que el espectador no sea un sujeto pasivo, sino un «investigador de la fe» que se detenga a descubrir los significados ocultos tras cada pliegue y cada símbolo troquelado.

Relevancia social y legado cultural

La presentación del cartel, que contó con la presencia de autoridades como el Alcalde de Málaga y representantes de la Junta de Andalucía, subrayó el papel de las cofradías como motores culturales y sociales. La obra de Martín España ha sido calificada como una «afirmación plástica en tiempos de incertidumbre», un recordatorio de que la Semana Santa es una realidad viva capaz de adaptarse a la contemporaneidad sin perder su esencia.

Para que esta experiencia sea accesible a toda la ciudadanía, la obra original ha sido instalada en el Museo de Artes y Costumbres Populares de la Fundación Unicaja. Allí, el público podrá realizar ese recorrido físico y espiritual que propone el autor, deteniéndose ante la Soledad de Mena para escribir, como señaló la presentadora Lidia Henares, su propia historia personal de fe. Este cartel no es solo un anuncio para el 2026; es una pieza de arte total que quedará grabada en la memoria visual de la Málaga cofrade.