El 18 de junio de 1988, María Santísima de la Esperanza fue coronada canónicamente en la Plaza de la Constitución de Málaga, donde se levantó un altar para la ocasión, con motivo de su traslado a la nueva basílica levantada en su honor. Era el reconocimiento solemne a una de las devociones marianas más arraigadas y populares de la ciudad.
La imagen pertenece a la Archicofradía del Paso y la Esperanza, una de las corporaciones más antiguas y representativas de la Semana Santa malagueña, cuyos orígenes se entrelazan con las hermandades del Dulce Nombre y de la Esperanza, presentes en Málaga desde el siglo XVI. Durante siglos ocupó capilla en la iglesia de Santo Domingo, hasta el traslado a su templo propio.
Cada Jueves Santo, la Esperanza recorre las calles de Málaga arropada por una multitud de fieles y nazarenos. Su corona, su palio y su andar pausado la han convertido en uno de los símbolos más reconocibles y emotivos de la primavera cofrade malagueña.